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miércoles, 24 de agosto de 2016

Respaldo de Podemos a Otegi

Vamos a ver... según los miembros de Podemos deben ser los vascos y vascas los que deben decidir si este sujeto (Otegi) les representa o no... pero según Podemos los corruptos deben estar fuera de las instituciones (me parece correcto) aunque los hayan elegido los españoles y españolas... o sea se, que corruptos no pero asesinos y terroristas si... ¿es eso? ¿me lo puede explicar alguien?






Parece ser que no les gusta que se deba cumplir la LEY... según ellos con esta decisión pierde la Democracia en palabras de Irene Montero... y yo creo que la Democracia pierde cuando no se cumple la ley, cuando no se respeta y cuando se intenta sabotear y vulnerar... es precisamente el cumplimiento de la Ley y su respeto lo que garantiza que haya Democracia, pero parece ser que esta política de nueva generación no lo entiende. 

Errejón dice que la ciudadanía vasca es mayor de edad y como tal debería poder decidir si votar a Otegi o no... supongo que si un día se demuestra que Rajoy es culpable de todo lo que se le acusa supuestamente los ciudadanos españoles con mayoría de edad también podrán decidir si votarle o no ¿no? Yo pienso que no, que los corruptos, los que se han enriquecido ilícitamente, los que se han saltado la ley, deben ser expulsados de la política de forma inmediata (cuando sea juzgado y condenado) y por supuesto que si uno ha pertenecido a una banda armada, ha participado en secuestros y asesinatos, ha sido juzgado y en ese juicio ha sido condenado por terrorismo no puede estar en un parlamento democrático... en mi opinión todo ello le inhabilitaría para el resto de su vida, aunque según la Ley no sea así y hay que aceptarlo y respetarlo, un día se podrá presentar y entonces si que la Democracia habrá perdido parte de sus logros alcanzados a lo largo de todos estos años.

Pablo Iglesias dice que es una mala noticia si se confirma el que no se pueda presentar a las elecciones... no, la mala noticia es que gente que está en el Parlamento español defienda a un sujeto que durante toda su existencia ha tratado de resquebrajar España y no por medios legales precisamente... la mala noticia es que se defienda un derecho que no tiene de un asesino, de un terrorista, de un miembro de ETA... eso si que es una mala noticia para España, para la Democracia y para un Estado de Derecho.   


miércoles, 13 de julio de 2016

19 años sin Miguel Ángel Blanco

Hoy hace 19 años que se llevaron a Miguel Ángel Blanco... siempre en nuestra memoria. 

EL LLANTO DE UNA NACIÓN (por Federico Jiménez Losantos)

"Toda la Corona de Castilla, incluyendo naturalmente al Señorío de Vizcaya, no reunía tanta gente cuando fue capaz de descubrir, conquistar, evangelizar y occidentalizar a casi toda América en 50 años como fue capaz de reunir un vizcaíno de padres gallegos, Miguel Ángel Blanco Garrido, natural de Ermua, en un solo día: el 14 de julio de 1997. Juntando viejos, mujeres y niños, toda Castilla no llegaba en 1492 a los seis millones. Autores hay que no la dejan pasar de cinco. Sin embargo, este muchacho, al morir con sólo 29 años cumplidos, supo, pudo, hizo el milagro de echar a la calle a seis millones largos, que de punta a punta de España, incluyendo la Península y sus archipiélagos, lloraron a lágrima viva su desaparición. 

Millón y medio de personas en Madrid, un millón en Barcelona, medio millón en Sevilla, Valencia y Zaragoza, quién sabe cuántos miles en cuantas plazas de cuantos pueblos. Lo cierto es que el que no salió a la calle lloró en su casa, y el que salió, lloró también. Nunca hubo un llanto tan largo, tan concienzudo, tan sentido, sobre la áspera, verde y bermeja tierra de España. Nunca lloraron tantos por uno solo.

De este vizcaíno nacido de gallegos, de este español arriscado en la frontera, sabemos sólo una cosa, que para todos ha sido suficiente: era uno más, era uno de los nuestros. Y como nuestro nos lo mataron, y como nuestro lo hemos perdido y encontrado. Porque de la muerte de un hombre ha nacido algo más que un símbolo: un mártir. Y un mártir vasco de la fe española, pero un mártir en vaqueros, sin aspavientos, sin alardes. Un mártir de andar por casa, que es lo que todo el mundo pretende: andar por casa, por la casa grande de nuestro pueblo. Lo mataron precisamente por eso, porque era uno más. Y nunca llegó a más sólo uno, en su triste cuerpo desvanecido de agonizante.
Miguel Ángel Blanco Garrido tenía un padre albañil, una hermana en Escocia y una novia muy guapa con la que se iba a casar. 

Entró en política, en la modesta dimensión de la concejalía de un pueblo de Vizcaya, cuando asesinaron a Gregorio Ordóñez, el líder del PP en Guipúzcoa. Sintió entonces que la moral pública exigía dar testimonio de su fe, porque su fe, sin estridencias, le sostenía. Ahora sucede a Gregorio Ordóñez en la lista de mártires, que no víctimas, ni bajas, de la jauría etarra. Pero, más allá de este mundo, cuando ya no puede sentir miedo en los huesos ni angustia en el corazón, le ha tocado ser el sí bolo de todos los muertos de esa guerra sin declarar, y por tanto sin final, que es la política vasca.

Podía haber sido otro, porque otros muchos han pasado, como él, la angustia del secuestro, la humillación de la tortura, la espera de la muerte y la convulsión del moribundo. Pero ha sido él. Después de haber descubierto toda España el zulo de Ortega Lara y las condiciones inhumanas, peores que las de los nazis, los estalinistas o los serbios, que los etarras reservan para sus víctimas, la sensibilidad popular estaba a flor de piel. Y entonces secuestraron a Miguel Ángel y amenazaron con matarlo si, en 48 horas, el Gobierno no ponía a todos los presos etarras cerca de sus caseríos imaginados, de sus pisos cutres, de sus casas confortables, de su entorno familiar, tan cálido, tan reconfortante después de haber pasado por el trámite de despenar a algún prójimo. Era una forma de muerte lenta, a cámara lenta, dijo el periódico, y, en efecto, así fue. A las 48 horas, alguien vio el cuerpo de un hombre tumbado en una cuneta con la cara bañada en sangre. Nadie tuvo dudas de que se trataba de Miguel Ángel Blanco. Nadie tuvo dudas de que, al menos, sus sufrimientos habían terminado.

Porque durante dos largos, larguísimos días, España vivió la agonía de Miguel como suya. Y cuando llegó su muerte, la vivió como si fuese suya, personal e intransferible. De ahí el llanto, el río inmenso de llanto que anegó la cara antigua y hermosa de la patria. De ahí los millones de personas que salieron a la calle a llorar su propia muerte y a agradecerle a Miguel Ángel que hubiera muerto por ellos. Porque así se ha entendido y si no es así, no se entiende: el pueblo español ha sentido que Miguel Ángel ha muerto por todos los españoles. Y así lo ha llorado. Y así lo ha enterrado. Y así lo recordará siempre. Miguel Ángel Blanco no pertenece ya sólo a nuestra historia política sino a nuestra historia religiosa, si puede hablarse de religión en el sentimiento nacional. Unamuno, su paisano y maestro, diría que sí.

Espero que nadie entienda como falta de respeto a una figura tan sincera y profundamente querida y subrayar lo que de auto de Pasión ha tenido su muerte para este viejo pueblo descreído pero profundamente católico. Espero que no se entienda mal tratar de explicarnos cómo ha sido posible que todo un país caiga de rodillas, siervo de la pena, ante una persona que, 24 horas antes, era absolutamente anónima. Y sin embargo, los datos están ahí. 

Era un joven, con toda la vida por delante. Tenía padres pero aún no tenía familia propia. Sus orígenes no podían ser más humildes. Sus padres también vinieron de fuera, de muy lejos de Nazareth, aunque allí habían echado raíces. Con mucho esfuerzo pudo estudiar y supo terminar sus estudios con fortuna. Ya había comenzado a recoger el fruto de su trabajo. Una hermosa mujer a su lado, lo esperaba. El encontraba en la música la pequeña y doméstica locura que cada sábado hacía volar las preocupaciones y lo sumía en un éxtasis tranquilo, de pueblo, sin trascendencia. Y un día, al ver que habían cortado la cabeza de un Hombre Justo, sintió dentro de sí la llamada de la justicia, de hacer pública su confesión de fe en el prójimo. Y la siguió, contra los fariseos y los publicanos. Y todos vieron su virtud. Tal vez por eso lo eligieron para morir.

Dicen los forenses que sudó mucho, que su angustia fue inmensa tras su secuestro. No dicen que sudó sangre, pero como si lo dijeran. Dicen también que le ataron las manos a la espalda horas antes de matarle, para que viera llegar el final de su tiempo sin poder tomarle la medida, como un inmenso terror desierto. Dicen que lo hicieron arrodillarse en la cuneta antes de ponerle la pistola en la nuca. Y que, de rodillas, después de dispararle una vez, tras unos segundos que se harían horas, días, años, los 29 años de vida y todos los años de una vida por venir que ya no llegaría nunca, lo remataron en el suelo. Y lo dejaron por muerto, como un pobre animal atropellado en la carretera.

Pero Miguel Ángel no murió entonces. Su cuerpo exánime guardó todavía unas horas el pálpito al que algunos llaman vida y otros el simple andar del corazón. Anduvo aún, en las brumas de una agonía que ya no era suya, sino de toda España, horas y horas, sin esperanza pero como ejemplo.
Esas horas fueron decisivas para convertirle en mártir, en santo, en crucificado a los ojos de la gente humilde, del pueblo corriente, del común que ve la vida por la televisión pero sabe distinguir lo que hay de verdad detrás de unas imágenes y vio que detrás de las imágenes de Miguel Ángel llegando al hospital vivo pero yerto, tapado con una pobre manta azul que parecía tejido para Lázaro por Marta y María, todo lo que había era verdad. Pura verdad. Cegadora verdad. De ahí nació el llanto. Y de ahí el culto.

Porque la forma en que España se lanzó a llorar por plazas y avenidas, por calles y callejas no ha sido por orden ideológico, ni siquiera político. Ha sido tribal por el impulso, nacional por lo civilizada, moral y religiosa por lo que ha tenido de culto a los muertos en nombre de la vida. Ha sido como un grito ante el abismo y como un himno de ofrenda. Ha sido la mayor procesión laica de nuestra Historia, pero en vez del Cristo, el pueblo caminaba tras la imagen de un muchacho asesinado por los enemigos de la nación y de la libertad, por los que quieren romper lo que, más que cuerpo político, casi parecía cuerpo místico.
La muerte de Miguel se ha visto no sólo como un acto de crueldad sin límites sino también como un sacrilegio. Por verter la sangre de un inocente tras hacerle agonizar más de dos días, las mismas horas del Nazareno, pero también por atentar contra el inocente, contra el cordero, contra el que nunca hizo mal a nadie, contra el que sólo tenía como proyecto, además de los hermosos y modestos de su vida familiar, el de ir caminando hasta Madrid para conseguir que rehicieran el polideportivo de su pueblo, roto por la tormenta. En recompensa, en homenaje, toda España se puso en pie camino de su tumba. Y le van a construir el polideportivo que llevará su nombre. Y le van a guardar para siempre, en los libros de Historia, lugar de respeto.
Pero acaso lo más importante de ese inmenso entierro con seis millones de acompañantes y 33 más de deudos y parientes es que la vieja nación, a la que se daba por rota y vieja, apareció a la luz del sol y bajo la lluvia inmensamente joven, llena de vida, renacida por la sangre de Miguel Ángel. Y se miró a sí misma y casi no se reconocía. Por eso muchos, en la Plaza del Pilar donde se celebró el funeral postrero, que no definitivo, lo llamaban santo. Porque dijo Miguel Ángel Blanco Garrido a España: levántate y anda. Y España se levantó, se puso en pie y echó a andar por todos los caminos de su ser. Así fue, así ha sido y así se recordará en el tiempo. Esa estancia vacía y luminosa en la que hoy habita la memoria de uno de los nuestros"

miércoles, 2 de marzo de 2016

Otegui, la prueba de la enfermedad de nuestro país

Lamentable... lo sucedido ayer en España fue lamentable y demuestra la miseria y enfermedad de nuestra sociedad... vale que Otegui cumpliera su condena y fuera liberado (en mi opinión se debería de haber podrido en la cárcel, él como todos los etarras que han sido liberados o lo serán próximamente)... hasta ahí puedo llegar a entenderlo (que no lo entiendo)... lo que no me cabe en la cabeza es todo lo que vi después... 

Todo empezó con un tweet de Pablo Iglesias, lamentable, mísero, ruin... mientras unos lloran otros sonríen... mientras las víctimas siguen sufriendo hay quien se alegra de la liberación de un etarra... y encima miente, miente como un bellaco... porque Otegui no fue a la cárcel por sus ideas como dice este mentecato tirado a líder político (un nuevo "Caudillo")... Otegui fue condenado por intentar reconstruir Batasuna, partido ilegalizado por su vinculación directa con ETA... porque no olvidemos que ETA no es solo los que disparan, también son los que la financian y los que con sus ideas le dan cobertura política... 


Curioso que Pablo Iglesias hable de que nadie debería ir a la cárcel por sus ideas... en España... pero nada tiene que decir sobre los que deben de ir a la cárcel por sus ideas en Venezuela... ¿Leopoldo López? Nada, a la cárcel... podréis ver vídeos en los que diga que no debería estar en la cárcel por sus ideas... todo postureo, a la hora de la verdad voto (si, voto) para que siguiera en la prisión... no condenó lo sucedido con este opositor en un país como Venezuela, que es el ejemplo a seguir por estos personajes (Iglesias, Monedero, Errejon...)

Pero si esto fue indignante no fue nada comparado con el recibimiento que tuvo en su pueblo... eso parecía un homenaje a alguien que había sufrido la injusticia... ¿en serio? ¿estamos hablando en serio? Fue tratado como un héroe... un héroe perteneciente a la banda terrorista ETA protagonista de centenares de víctimas... y ahí estaba la gente vitoreando, aclamándole... ¿estamos todos locos? Las víctimas siguen siendo ultrajadas y violadas con este tipo de acciones... solo falta que le pongan su nombre a una calle o plaza... lo conviertan en Lendakari (todo se andará) y se convierta en una Leyenda del pueblo vasco... ¿de verdad? Si, esta sociedad está así de enferma... una sociedad que enaltece a los criminales mientras que desprecia a las víctimas... 


Si... lo peor son estos demócratas (supuestos) que dicen que España es un Estado opresor fascista para defender a este criminal... ¿lo dice de verdad? ¿que tiene que decir Podemos de esto? ¿han pedido ya responsabilidades a quien puso este tweet? ¿lo han expulsado del partido? Posiblemente no, porque es la linea marcada por su líder... ya sabemos que Pablo Iglesias dijo en su momento que ETA tenía su justificación política... así que nada nuevo... ¿las víctimas? bah, nada, solo son daños colaterales de este proceso de "liberación"... ¿liberación? ¿de quien? El pueblo vasco ha sido oprimido, es cierto... si, ha sido oprimido por un estado opresor fascista... totalmente de acuerdo con esa afirmación... pero ha sido oprimido por ETA, por Batasuna y por todos los que les han protegido, dado cobertura y mirado hacia otro lado... 300 mil vascos han tenido que abandonar su tierra para huir de ese estado de opresión... casi mil víctimas directas (muertos) y miles de familias destrozadas... ¿hablamos del impuesto revolucionario al que eran sometidos? ¿chantajes? ¿secuestros? ¿amenazas? ¿vivir en un estado de miedo permanente? Si, es cierto, el pueblo vasco ha estado sometido a un estado opresor formado por sus "liberadores"... ¿Otegui un luchador por la libertad de su pueblo? Por favor, Otegui ha sido participe de la opresión a la que ha sido sometido su pueblo por sus amigos los etarras (¿amigos? más que eso, sus compañeros... unos apuntaban con pistolas y otros hacían la política), Otegui ha formado parte de esa banda que ha tenido secuestrado a su pueblo... ¿le han metido en la cárcel por sus ideas? Falso... ha cumplido condena (corta, muy corta) por pertenecer a ETA, por intentar levantar de nuevo Batasuna... ellos si que han matado a gente por tener ideas contrarias a las suyas... él ha estado en una cárcel unos pocos años, las víctimas de su movimiento están en la tumba por la eternidad ¿hablamos de justicia? Justicia es lo que no ha habido... 


Algunos justifican que Otegui este libre porque ETA lleva años sin matar, y eso en parte es gracias a Otegui... ¡perdonaaaa! ¿gracias a Otegui? No, gracias al Estado de Derecho... gracias a haber expulsado a ETA de las instituciones, gracias a la ilegalización de Batasuna, gracias a que se cortó el grifo de dinero que les llegaba de las arcas del Estado... gracias al trabajo de la Guardia Civil, Policía y fuerzas de seguridad de España... gracias a que el pueblo dijo basta... un pueblo asustado que se levanto con el secuestro y el asesinato de Miguel Ángel Blanco... ahí el pueblo dijo "Basta Ya"... No, Otegui no tuvo nada que ver en que ETA dejará de matar... y aun sí así fuera (que no fue) eso no borra todo su pasado, todas sus acciones... las tumbas están ahí.